Juan Cabrera Aceves
Es una de las capillas aún del periodo novohispano que se conservan en culto. Se dice aparece en un plano de la ciudad de 1751 en el sitio que ocupa, con la advocación del Señor del Rincón, cuya imagen del Señor crucificado tuvo su capilla antes en la Hacienda del Rincón, situada “extramuros” de la ciudad en el puerto del hoy Club Campestre, y fue hasta 1893, que una dama adinerada y devota, dona la reconstrucción y propiedad de la capilla actual y se le da la advocación de Nuestra Señora de Lourdes.
Su disposición de planta es de una sola nave, que pudo ser cubierta originalmente con viguería de madera, para después incorporarle bóvedas aristadas de cantería con el refuerzo de arcos fajones transversales.
En el retablo absidal se encuentra la bella imagen de la Virgen con Santa Bernardita y el Señor Crucificado al parecer modelado de pasta de caña de maíz.
Fue ya hasta 1970 que se elevó la fachada con el remate frontal superior actual y dos torrecillas de cupulines, que antes eran chapiteles pseudo neogoticos.
Es una pequeña iglesia que ha sido muy asistida de familias morelianas que habitaban en sus cercanías y vivieron la devoción del Crucificado y la Virgen de Lourdes que apenas había sido aparecida en 1858 en la villa francesa de Lourdes, a una niña de 14 años llamada Bernardita, que sufría de asma, razón por la que no podía meter sus pies a un río, y esperando a sus amigas, vió a la Virgen María y rezaron juntas, y se le siguió apareciendo en muchas ocasiones durante cinco meses, en cuyas pláticas la Virgen le encargó la construcción de una capilla, que terminó siendo uno de los Santuarios más visitados de Europa, habiendo sido desde entonces sitio de fe y de sanación de miles de enfermos).